Mi Viaje con Points of You

Conforme más aprendo en la vida, más cambio yo por dentro.
Más me importa el corazón de las personas.
Más tiempo me tomo en buscar interactuar con estas personas.
Menos tiempo me toma decidir.

 

Escuché hablar de las herramientas de Points of You en 2014, cuando me encontraba en mi proceso de entrenamiento como Coach. Me pareció interesante, del tipo de “interesante” que uno dice cuando algo le parece genial, mas aún en ese minuto de mi vida ya tenía una agenda bastante organizada alrededor de mis elecciones de ese tiempo. Al año siguiente, una amiga me mostró una de las herramientas y me pareció genial ver la efectividad de romper patrones, conectar corazón y calmar la mente (suelo tener la mente acelerada con muchas cosas en paralelo todo el tiempo, una mezcla de pensamiento creativo, mezclado con extroversión para expresarme y de introversión para cargarme de energía). En ese momento, ya disponía de algo más de tiempo, así que mi espíritu curioso se metió a google y en menos de dos días ya había conversado con tres personas que trabajaban directamente en esta empresa, había contactado a unas dos personas que estaban relacionadas a estas herramientas y había hecho un due dilliguence bastante sólido sobre el caso de negocio para Sudamérica. Intensa suelo ser. En una semana ya me había inscrito en el entrenamiento (TCP le llaman) presencial en New York para capacitarme directamente en las herramientas y buscar emprender como Coach a tiempo completo. El plan más organizado no podía estar. Era Mayo 2015 cuando pasaron varios eventos que no tenían lógica, empecé a sortear cada uno de los obstáculos cuando me topé con algo que ya escapó completamente de mi plan, mis recursos y mis posibilidades. El clima. Estaba cayendo una pequeña garúa en Tacna (mis vuelos estaban preparados para ir de Tacna-Lima, pasar unas horas en el aeropuerto y luego volar a New York con una escala de unas horas en México DF). Producto de esa garúa el aeropuerto de Tacna se cerró y no se podía viajar sino hasta el día siguiente (después del horario de salida de mi vuelo) hacia Lima. Mi corazón se rompió en veinte, mientras mi mente corría a mil por hora para buscar la solución, la forma en la que pudiera llegar a New York. No se pudo. A mi corazón roto se le sumó enojo. No podía entender cómo esto podía ser una bendición, no pude el entender el para qué de esa situación hasta hace unas cuantas semanas. El entrenamiento se postergó un año.

 

 

En Mayo 2016 viajé a New York a capacitarme, ya con una agenda distinta y la perspectiva de dejarme sorprender. Ese viajé sí que me sorprendió, sacudió los cimientos de mi ego, me permitió aceptar el enojo del año anterior y con eso empezar a limpiar hacia adentro; limpieza que fue muy efectiva ya que ese año además de la dedicación para sanar mi corazón me dediqué a correr, me hice varios maratones en diferentes lugares y realmente no hay nada mejor que el deporte para ponerte en perspectiva en la vida. Jum, la vida, la vida no me dio tregua, cuando ya me sentía lista para coger todo lo aprendido para integrarlo con Points of You, la vida me vuelve a sorprender con situaciones difíciles una tras otra, tras otra. Entendí que puedo tener el plan perfecto, pero si lo que estoy buscando no está en los planes de Dios, no importa cuánto me esfuerce, no pasará. Así que decidí cambiar mi estrategia. Empecé a reservar tiempo (todo lo hago en agenda y calendario) para orar a Dios, agradecerle por TODO lo bueno y también lo no-tan-bueno; para dedicarme a buscar la sabiduría de Dios y LUEGO (la palabra clave es luego y por eso está en mayúsculas) hacer mis planes, aplicar todo lo que sé, activar mi capacidad para rodearme de personas entendidas y buenas, aprovechar cada circunstancia para el bien del objetivo que persiga y darle con todo. Y las cosas empezaron a cambiar. Sin buscarlos, llegaron a mí los mejores clientes de coaching EVER, con proyectos de vida perfectamente alineados a mis fortalezas como coach y como persona. Los proyectos en el trabajo empezaron a fluir sin tener que forzarlos. El deporte, el deporte requirió una pausa obligada por lesiones que no sabía que tenía; lo cual me permitió enfocarme en la cuarta y quinta disciplina (de mi deporte favorito triatlón) descanso/recuperación y nutrición. Este año me puse como objetivo dormir mis horas cada noche, organizarme considerando ese tiempo para descansar y ser muy honesta con personas de que no esperen que les responda a las tantas de la madrugada. En cuanto a nutrición, aproveché mis estudios de especialización en Mind-Body-Eating (me causa gracia la similitud entre MBA y MBE 😉 ) para probar en mí misma todo lo que he ido aprendiendo este 2018 en cuanto a lo que significa Salud Verdadera. Ha sido verdaderamente un camino repleto de contenido, reflexión, práctica ensayo-error y más práctica; y creo que he aprendido más sobre cuerpo, nutrición y mente que en toda mi vida junta.

Hace unas semanas me invitaron a un evento de integración con todas las personas relacionadas a Points of You, tuve el privilegio de abrazar a mi maestra Efrat (está en la foto a la derecha), abrazarnos por varios minutos fue increíble, mi corazoncito empezó a latir muy fuerte como hacía años no lo hacía al abrazar a alguien, fue ese tipo de abrazo de post que circula por ahí donde te une las piezas que quedaban por unirse, donde el corazón está completo, vital, contento. Para mí, ese abrazo pagó el viaje. Lehai. Gracias 

Pero había más, como siempre estas herramientas son inesperadas pero precisas. Hicimos una dinámica donde me tocó la carta con la palabra “Vocación” y tuve un tiempo de mucha reflexión personal y compartida sobre lo que significa la vocación en mi vida. Mi compañero me decía que no es algo con lo que se nace, sino que se adquiere uniendo las fortalezas y las situaciones. A mí me tocó aceptar que estamos en desacuerdo con la interpretación. Para mí la vocación la tenemos desde el vientre de nuestra mamá (Jeremías 1:5, Gálatas 1:15, Isaías 49:1, Salmos 139:13); creo completamente que todas las personas nacemos ya con un propósito hermoso que cumplir, que no sólo está relacionado con nuestra felicidad y plenitud, sino que además involucra servir a Dios y servir al mundo de una forma muy especial y particular. Mi propósito no tiene que ser igual al de otras personas para que seamos amigos o cercanos o familia, creo que Dios une propósitos, y así estamos en la vida, a veces sin buscarlo sirviendo a los demás con nuestro testimonio de vida, con nuestras habilidades, con nuestra sabiduría, con nuestro corazón, con nuestro tiempo y finalmente muy hacia el final, con nuestros recursos. Algo que veo todos los días en todos mis roles, es que cuando el corazón está sano, la vida fluye bonito; cuando uno insiste en pelearse con la realidad, la vida se toma su tiempo (a veces no sólo es más tiempo, sino también más problemas para hacerte ver “hey date cuenta amiga, hazte cargo”). Creo que la vocación uno la encuentra en el entusiasmo. Cuanto más uno viva esa sensación de que el tiempo se estira, se contrae, se acelera; cuánto más uno sienta que lo que hace no requiere un esfuerzo sacrificado, sino un esfuerzo dedicado, agradecido; cuanto más uno sonríe… pues más fáciles se hacen las cosas; no digo que sean menos difíciles, mi amigo Einstein hacía ecuaciones complicadas con la dedicación y el esfuerzo que no le cansaban. Los genios en el arte pueden estar meses dedicados a sus obras y sentir que pasan minutos, no días. La gente es brillante en su propio arte, en su propia vocación. Un pez se siente feliz en el agua, cada quien en su elemento es feliz. Y los elementos varían dependiendo del camino que cada uno elige. Yo elegí un camino de servicio (Ingeniera que trabaja en un equipo que se llama Servicios Técnicos, más alineada imposible) de vocación (Coach Ontológica que trabajo con clientes que a su vez lideran equipos de proyectos muy especiales e influencian la vida de las personas a través de su trabajo) de entusiasmo (deportista por siempre) de pasión (promoviendo voluntariado, ayudando a personas a conocer la palabra de Dios) y de disfrute, porque nada sería posible sino estoy viviendo con Fe y Alegría 😀


Este post es una declaración de que los tiempos de Dios son perfectos, me ha tocado esperar mucho tiempo poder sentirme en esta paz que siento ahoritita. Y ese “esperar” bueno fuera que hubiera sido sentada mirando el techo, ha sido un esperar en pausa, en paciencia, en convicción de que la persistencia es habilidad que siempre se puede fortalecer más 😉 y en entendimiento de que la sabiduría no se puede ocultar, que lo que uno hace mientras espera habla sobre la persona, ayuda al bien cuando uno elige que así sea. Gracias Points of You por hacerme una persona más sabia, más humilde, más paciente. Mi deseo es agradecer la vida generosa que me ha permitido conocer tantos lugares y personas maravillosas en el camino; sobre todo encontrarme con mi versión más paciente e integrada, más en paz y más feliz.

 

Con todo mi corazón,

KT

 

 

 

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